190 km del Himalaya – Etapa Final

Por Sebas | Archivado en Carreras y Eventos 
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29 de Octubre – No dormí en toda la noche, pero mi alma y corazón se sentían indestructibles, llenos de energía y fuerza, por lo vivido.
Hoy la sensación es extraña, como toda última etapa, los últimos 34 km, tienen la dualidad de estar cerca de hacer realidad en cumplir un objetivo, un sueño, y por la otra parte de terminar un proyecto que arranco hace mas de 10 meses, entrenamiento, sacrificio, madrugones y buscar el próximo desafío.

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Todo el pueblito estaba pendiente de la largada, la última etapa, apostados en balcones, haciendo sonar sus instrumentos autóctonos, cantando y bailando. Podía sentir el orgullo que ellos sentían al regalarnos sus melodías, sus bailes y aplausos, con total humildad.

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Al subirme al ómnibus que nos trasladaría a la largada, nos sacamos fotos con los otros corredores, la gente del pueblo salió a los balcones, a la calle, para despedirnos, entre toda esa gente, apareció mi amigo “OMNEVSEBA” (a mi derecha en la foto), no lo podía creer, lo abrace, ya sabiendo que si era el momento de la partida, me baje del micro, fuimos juntos a un almacén, compramos papas fritas, jabones, cepillos de dientes, pasta dentífrica, papel higiénico, servilletas y gaseosas, para que lo lleve a su casa. Empezaron a tocar la bocina para partir, era la despedida… me abrazo y me dijo que el ómnibus pasaría por la puerta de su casa y así fue, estaba toda la familia parada en el medio de la calle, hicieron parar el micro, me hicieron bajar y cada integrante de la familia me dio un abrazo, todos los corredores, sobre todos los Ultra Profesionales, empezaron a aplaudir y cantar: Argentino!!! Argentimo !!!, realmente un momento único, otro momento único. Estos son los premios que te da la vida y cuando alguien me pregunta que ganaste, que te dieron, con que te premiaron, ahí es cuando respondo, con algo que no tiene precio, un abrazo, el cariño y la posibilidad de seguir hoy en contacto con mi amigo “OMNEVSEBA” con quien hable ya dos veces por teléfono, desde mi regreso al país, increíble, el vive en la India a 2400 metros de altura, en el Himalaya y yo acá en Buenos Aires. A todo esto, me faltaban correr los últimos 34km, mis mejores 34 km. Totalmente emocionado, llorando, largue la última etapa. Para quedarme con una imagen, pensé en el día anterior cuando vino con sus hermanos y su Papa, compartimos una cena, el aplauso de todos los corredores y un gesto que habla por sí solo:

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Dentro de la prensa internacional que cubre la carrera, hice muy buenas migas con Germán de Venezuela y José de Chile, dos periodistas y fotógrafos reconocidos mundialmente, que habían vivido y fotografiado el instante donde yo llegaba de la mano de “OMNEVSEBA” . De ahí la buena relación con ellos. Esto genero que Germán, estando apostado en un pueblito, para cubrir el paso de los corredores, me vio a lo lejos, no tuvo mejor idea que juntar a todos los chicos de entre 5 a 7 años, todos uniformados, con sus camisitas, corbatas, sacos, del pueblo, y hacerles cantar: Argentina, Argentina!!!!!!!, se me llenaron de lagrimas los ojos, no podía correr, no podía respirar, no podía creer lo que me estaba pasando, realmente mi alma estaba desbordada de alegría, sorpresas, momentos únicos. Me pare frente a ellos, les dije “NAMASTE (gracias)” con una reverencia muy marcada, no sabía cómo agradecerles este regalo. Les di un beso y la mano a cada uno, les deje unos caramelos que llevaba, abrace a Germán, el ideólogo de la sorpresa y seguí la carrera. No podía parar de llorar, se me juntaron todas las emociones, eran tantas que todas me pasaban por la cabeza, quería disfrutar de este momento, sabiendo que estaba finalizando otro sueño y lo estaba haciendo realidad.

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Veo la llegada, unos veinticinco chicos uniformados, con una bandera de la India cada uno en sus manos, otros chicos con vestimentas típicas del lugar, busque la bandera Argentina que llevaba en el camelback, no la podía sacar, entre lagrimas, alegría y la imagen de mis hijas cuando me despedía de ellas y me entregaban las cartitas, el ultimo abrazo, y el estar seguro que al regresar les podía contar que cumplí el objetivo, estaba desbordado, logre sacar la bandera, la hice flamear y quería que todos vieran los colores de mi país y el orgullo de haberla hecho flamear en un lugar tan remoto como el Himalaya, así termine la carrera!!!.

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La verdad ni me acuerdo el puesto, el tiempo que tarde, ni de los calambres, ni mi tobillo golpeado, pero si me acuerdo cuando al llegar con la bandera de mi país, estaban todos los otros corredores, todos ultra profesionales, que habían terminado un buen rato antes que yo, entre nosotros, varias horas antes. Ellos estaban al tanto de mi amateurismo, de mi entrenamiento en llano, que nunca había subido una montaña, pudieron vivir personalmente lo acontecido con OMNEVSEBA. Ellos, me recibieron aplaudiendo, con sus cámaras de fotos, esperando para darme un abrazo, felicitarme y hasta 8 de ellos con su remera en la mano para regalármela. Qué más puedo pedir? Hace falta un premio? Hace falta una Copa? Hace falta un cheque? . Les aseguro que no, y el orgullo que uno siente, en ese momento dejando esa imagen de la Argentina, siendo su representante por unos minutos, o que en los momentos de descanso, te llamen: argentino!!! O que en la largada, te digan: Argentino, quiero sacarme una foto con vos y brindar cuando terminemos la carrera!!!. Que hayan podido ver que la solidaridad uno la lleva a todas partes del mundo!!! Ahí está la fuerza, la energía que el alma necesita para seguir adelante, para seguir haciendo realidad esos sueños que parecen imposibles, seguir adelante con el proyecto: “Superarse es Ganar”.
Gracias por tanto apoyo y cariño, gracias de corazón

Sebas

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Un comentario

  1. Comentario de Alfredo Lemos:

    Sebas: una vez mas me has hecho emocionar con tus relatos. En un momento dado tuve que suspender la lectura porque se me nublava la vista. Que premio mas valioso puede haber que el cariño y el reconocimiento de la gente.
    Un gran abrazo
    Alfredo