200 k N. Zelanda Solidarios
1 de abril de 2012Después de haber disfrutado la Rueda de Prensa, más que una rueda de prensa ya es un momento distendido entre amigos y periodistas, partí directamente e Ezeiza. Con los nervios de siempre, mis hijas no pudieron venir a despedirme, ya que estaban en horario de Colegio, pero si me dieron las cartitas que siempre me llevo a cada carrera. Sin ellas no podría…..
Buenos Aires, Santiago de Chile y finalmente Auckland, Nueva Zelanda. Un viaje largo y agotador, con 16 horas de diferencia, llegue a las 4.00 AM del 16 de Marzo, había partido el 14 Marzo a las 6 PM.
Foto: Ciudad de Auckland – Nueva Zelanda
Tuve que esperar en el Aeropuerto hasta las 7.30 AM para poder tomar el Bus que me llevaba a Rotorua, ciudad de la carrera, llegue a la 1.00 PM al hotel. Entre la emoción, la adrenalina y las ganas, no sentía cansancio, en la carrera aparecería multiplicado por 10. Retire el kit, me estaba esperando Paul, el organizador con el número 18 reservado para mí. Lo abrace y le dije: Muchas gracias, no te das una idea lo importante que es tener mi número (18) estando tan lejos de mi gente, de mi país y siendo el único Argentino en competir. Cada mínimo gesto, cosa, en esos momentos se transforman en abrazos, aliento, energía !!! .
Me fui a la habitación, se habían hecho las 6 PM y en tan solo 10 horas tenía que levantarme, prepararme y salir a correr. Prepare todo el equipo, comí unas pastas, pensé en todos los kilómetros, todas la donaciones, el momento de entregarlas, ver esas caritas de los chicos, felices por recibir algo y las cartas de mis hijas y con esa paz, fuerza y confianza que me transmiten me fui a dormir.
A las 6 AM, como me lo habían anticipado, me pasaron a buscar y me llevaron hasta la largada, todavía era de noche, una noche cerrada, no te permitía saber si estaría nublado o con sol. Fui escuchando a los lugareños como calculaban que sería el día, me ayudo mucho a no llevar extras. Paul, el organizador dio unas palabras de agradecimiento a todos los participantes y en un momento hizo mención a la participación de un Argentino, por ser la primera vez que un Argentino participaba de la carrera, con un fin solidario y el país participante más lejano. En ese momento sentís la fuerza interna de estar llevando, sin ser la selección nacional de nada, la bandera Argentina, cuanta fuerza tiene, que energía irradia y que orgullo, sumado a esto cada km es un aporte a quien más lo necesita. De ahí salen las fuerzas para afrontar tan dura competencia !!!.

Los primeros 10 km, me sentía muy bien, disfrutaba del paisaje, las subidas y bajadas, los precipicios, las cascadas, era como estar en una película, la vegetación increíble, el tamaño de los arboles, de las plantas, la cantidad de verdes que uno podía ver, claramente un paisaje único y diferente a todo lo que yo conocía, tal vez en algún punto se parecía a la zona del Himalaya en India.
A partir del kilometro 11, fue una tortura, realmente sentí que el mundo se me venía encima, me acuerdo perfectamente porque fue un control, en cada uno de ellos el infaltable aliento: Go Argentina Go !!! Comí unas naranjas, tome agua, cargue el camelback y salí con mi música feliz, no podía avanzar, sentía que en la mochila llevaba un elefante, las piernas me temblaban, tenia sed por demás, claramente empezó a hacer efecto la cantidad de horas de vuelo, el poco tiempo de recuperación, el famoso Jet Lag. A partir de ese momento una carrera diferente empezó. Tuve que trabajar interiormente como nunca lo había hecho, llevar la cabeza a momentos y lugares lindos, divertidos, para evitar caer en ese pozo anímico, que seguro sería muy difícil salir de él. A todo esto, el camino, era muy duro y técnico, bajadas con rocas, arboles caídos, tuvimos que atravesar varias veces el lago, con el agua hasta el pecho. El agua era fría, con lo cual era un mimo para el cuerpo afiebrado por el esfuerzo, pero los pies comenzaban a sufrir, las medias húmedas, el roce con las zapatillas y las primeras ampollas a flor de piel. Pero lo más duro, era saber que estaba muy al límite del corte de tiempo, eso me dejaría fuera de la carrera automáticamente.
Llegue al control más duro, km 47, estaba muerto, no podía revertir esa sensación de pesadez, no tenía fuerzas, pero me alivie al ver el puesto de control, poder comer algo y recargar energías. Había calculado mal y cuando llegue, de la organización me dijeron: Vas a tener que apurarte, estas muy al límite del corte de tiempo, a tan solo 15 minutos. En ese momento pensé, tan mal estoy que hasta calcule mal la hora ??? En realidad había cambiado mal la hora de mi reloj. Tome un vaso de Coca, me lleve un par de bananas y fue increíble como a partir de ahí todo volvió a cambiar, volví a correr como lo venía haciendo al principio, me sentía mejor, puse mi cabeza en positivo y pensando en mis hijas, cada km recorrido, las donaciones, la bandera Argentina y que al día siguiente correría 120 km con el padre del chico recuperado de Leucemia, mas mi familia, amigos y empresas que apoyan el proyecto, todo esto genero una energía interna, que yo mismo desconocía.
Llegue con la bandera Argentina en alto, orgulloso de haber superado nuevamente mis propios límites y situaciones totalmente desconocidas para mí. Las donaciones son un hecho, otro objetivo cumplido !!!
y mañana voy por los 120 Km. Uniendo Rotorua con Tauranga Taupo. Allá vamos, “Superarse es Ganar”




